11/15/2009

Dulce Noviembre



Si sabes que para aprender a montar bicicleta te caeras muchas veces, dejarías de hacerlo para no lastimarte? Si sabes que te vas a ensuciar entonces, para que bañarte? Si sabes que vas a salir herido por que dejarte ir? Simplemente porque es lo más cercano a la mágia.

Cuando lo encuentras es realmente bello. Aprendemos que no son los lugares lo que hace el momento especial, es la persona con la que estas y aún así creemos que las personas son décimas de loteria: que están ahí para hacer realidad nuestras ilusiones absurdas.

Buscamos maneras de expresarlo y siempre es complicado pero al final del día lo paramos demostrando. Es difícil y complicado, requiere de mucho valor pero es importante saber que esta dentro de nosotros, siempre ha estado ahi, lo que hacemos es emanarlo de tal forma que acercamos a los demás para que lo compartamos.

No se acaba, no tiene fin, se renueva, nace y crece. No podemos vivir sin él, es necesario, es algo vital en la vida del ser humano y aún así duele. El dolor nos enseña muchas cosas como aprender. La vida suele brindarnos aquello que no buscamos en ella y así llega, insesperado, espontáneo de la nada, es como una montaña rusa, bueno y por ratos no tan bueno pero sigue siendo la razón por la cual vivimos, reimos, lloramos y anhelamos a lo largo de nuestras vidas.

Es el fuego de nuestras vidas, es la mayor fuerza del mundo. Es totalmente puro y lleno de admiración. Es como la guerra, fácil de empezar pero muy difícil de terminar. Es ciego y se da por la vista. Es frágil y caprichoso. Va y viene. No se puede disimular y mucho menos puede contener los besos.

Es un estado de estancamiento porque nos olvidamos de todo, perdemos la noción del tiempo, no vemos, no oimos y mucho menos pensamos; sólo nos permitimos sentir una de las mejores cosas de la vida y pensé que lo había perdido pero empiezo a sentirlo y verlo.