Me levanto y respiro. Camino sin pensar porque quiero sentir los rayos del sol en mi cara. Bailo con el viento y siento las ondas pasar entre mis dedos. Corro para alcanzar la adrenalina que me hace sentir viva! Canto con las olas del mar para que lleve mi mensaje que lentamente, mientras me levantaba para iniciar un nuevo dia y un nuevo rumbo; me invadió la certeza absurda que todo era posible; lo que cuenta no es lo que se da si no lo que se cede al final del día.
La vida se pasa volando, especialmente la parte que vale la pena vivir y es por ello que nada sucede por casualidad. En el fondo, las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendemos y quizá por eso, odiar de veras es un talento que se aprende con los años y con las heridas. Porque cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas.
El tiempo pasa más aprisa cuanto más vació está. Las vidas sin significado pasan de largo como trenes que no paran en su estación y aún así, sigo sin entender por qué la gente se complica la vida, como si no fuera suficientemente complicada. El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas. Son crueles y vanidosas, sin conciencia. No hay que confundir las esperanzas con la espera; porque ésta es el óxido del alma.
Hay personas que se recuerdan y otras que sueñan. Conserva tus sueños. Nunca sabes cuando te van hacer falta. Da lo mejor de ti porque la única regla en esta vida es que no te des por vencido. No busques el camino a las experiencias, dejate guiar por el lugar. No tengas miedo dejarte ir, manda señales para que tu voz sea escuchada y que te sigan los que creen en ti. Aprovecha el día al máximo porque lo que importa es a donde te dirijes y no de donde eres.
Me levanto y respiro, camino sin dirección y corro con determinación para cantar lo que para mi es vida...