10/01/2010

Sin Palabras...


El lenguaje es una materia sensible porque va más allá del intelecto; y ese más allá se da en las emociones, cuando la palabra viene de una emoción de crear realidades y así es como interpretamos las sensibilidades porque éstas son realidades.

El amor es una realidad, y puede terminar pero no el ser; ya que se puede volver a amar a ese ser pero por el momento se esfuma y duele. Quisiera ser un cuerpo muerto para no sentir, extrañar y no vivir esa realidad de sensibilidades. Hoy me queda el lenguaje que es el túnel de comunicación de mis emociones pero no las quiero por que el dolor persiste y sólo quiero ser un cuerpo muerto para que me consuman los gusanos y ya no sentir.

Estoy haciendo un acto de renuncia, una decisión de devolver y recuperar la libertad porque ya no puedo con la nostalgia del adiós; el adiós al amor pero no al de dejar de amar porque el amor es un adiós que inicia con el primer encuentro, es un hasta nunca. El adiós es como una canción de ida y de vuelta, sin embargo vivimos por la promesa del para siempre, una vez amamos ya no dejamos de amar.